¿Alguna vez has subido a la montaña? Seguro que recuerdas cuántos preparativos, cuántas ilusiones y cuánto esfuerzo hicieron posible llegar a la meta. Pero algo es indispensable para subir, sobre todo a las cimas más difíciles: hacer una buena cordada. Son esos compañeros de camino y de sueños, capaces de compartir la alegría y también los malos momentos, de tenderse la mano y estrecharla de corazón. Llegar hasta el final es tarea común porque juntos sí es posible.
Así es el camino de la solidaridad. Quiere ir más allá de sus fronteras porque la injusticia que sofren unos (muchos...) nos afecta a todos. Muchas personas están ya "en red" con nosotros para hacer una cordada que llegue cada vez más lejos.