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Hna. M Socorro Íñigo Arrieta

“Yo soy la resurrección y la vida”.

 

 

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Es Pascua, la resurrección está muy presente en la liturgia de estos días. También es Pascua para nuestra HNA.MARÍA SOCORRO IÑIGO ARRIETA. El 21 de abril de 2017 el Señor la llamó a participar en el Banquete eterno. Momento de profundo dolor por la rapidez del proceso, a la vez, de serena esperanza por la presencia del Resucitado. Nos dice el Evangelio de este domingo “paz a vosotros”; pedimos esta paz para ella y la familia provincial. Hna. Socorro ha fallecido a los 73 años de edad y 44 de Vida Consagrada, en la comunidad “Santa Teresa”, Enfermería Casa Madre, Barcelona.     

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Camino recorrido

Hna. Socorro nació en Pamplona el día 1 de junio de 1943 y profesó, como Carmelita Misionera, en Barcelona el 1 de octubre de 1972. En su trayectoria vocacional y apostólica podríamos destacar muchos gestos de evangelio y de carisma; gestos sencillos recogidos en el libro de su vida que han ido enriqueciendo la historia congregacional. Son pocas las comunidades donde ha vivido Socorro, se concentran principalmente en la zona de Cataluña. En la casa general de Roma estuvo tres años para el estudio de Ciencias Sagradas. La comunidad de Santa Cruz de Vallcarca, Barcelona, ha sido el lugar más elocuente de su caminar, de su misión en medio del pueblo; ha estado del 1997 a principios del 2017; de allí se desplazaba a diferentes lugares: casas de hermanas mayores, enfermería de la casa Madre, Clínica Solarium, Centro Social del Prat, enfermos de Sida con los Hnos. de San Juan de Dios y a otros rincones donde el dolor y las urgencias reclamaban su presencia y cercanía como religiosa y enfermera. Benidorm y Tortosa son también testigos de su vida y misión. En enero del 2017 ingresó en la enfermería de la casa Madre, con una serenidad admirable y en actitud de sencilla oración ha vivido los últimos días de su peregrinar hacia la casa del Padre. 

 

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Huella que ha dejado:

La huella que nos ha dejado está marcada por su caminar itinerante, su pisada fuerte de fidelidad. Destacamos lo más significativo: Su disponibilidad y entrega a la Congregación, a las hermanas mayores y enfermas, a los más necesitados. El espíritu misionero, durante muchos años ha motivado, colaborado y apoyado a las comunidades misioneras, de manera especial a las de Guinea Ecuatorial. Su actitud de servicio y corresponsabilidad, ha formado parte del Consejo Provincial, de los Equipos interprovinciales del Área socio sanitaria y de los gobiernos locales. Su sentido de fraternidad, era detallista, compartía su creatividad y habilidades con hermanas y comunidades. Mujer de corazón bueno, universal, solidario. ¡Gracias por todo, Socorro! 

 

 

 

Como familia provincial nos sentimos afectadas. Oramos por ella y le deseamos la plenitud de la VIDA. Su testimonio permanece. Contamos con su intercesión; que ella nos ayude a ser testigos fuertes de la Resurrección.

 

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

 

Madrid, 23 de abril de 2017

 



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