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Hna. Juana María Arana Oroquieta

“Yo soy la resurrección y la vida”.

 

 

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Estamos celebrando con gozo la Pascua del Señor y a esta Pascua asociamos la de nuestra querida HNA. JUANA MARÍA ARANA OROQUIETA. En la tarde de esta Solemnidad pascual, 27 de marzo de 2016, ha sido llamada por el Señor para celebrar el triunfo de Jesús sobre la muerte y vivir la Pascua definitiva. Un hermoso día para entrar en la casa del Padre y encontrarse con el Resucitado. Ha fallecido en la comunidad “Santa Teresa”, Casa Madre, Barcelona. 

 

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Camino recorrido

Juana María nació el 30 de marzo de 1922 en Pamplona (Navarra) y profesó como Carmelita Misionera el 29 de agosto de 1947 en el noviciado de Pamplona. Su trayectoria comunitaria y apostólica ha sido interprovincial y su actividad se ha centrado, principalmente, en la  educación de niños y jóvenes en nuestros Colegios. Después de un breve tiempo en el juniorado de Barcelona fue destinada al Colegio de Lesaca (Navarra) y posteriormente al de Deva (Guipúzcoa). En 1953 es trasladada a la antigua Provincia de Madrid para continuar la misión educativa en los Colegios de Trigueros (Huelva) y Padul (Granada). En 1962 interrumpe la misión educativa para realizar el servicio de Ecónoma y Consejera Provincial en la citada Provincia. Al terminar dicho servicio se reincorpora de nuevo a los Colegios de Granada y Oropesa (Toledo). En el año 1969 pasa a Cataluña y se incardina, sucesivamente, en los Colegios de Tarrasa, Barcelona-Gracia-Sants y El Prat de Llobregat. En algunos de ellos ha sido Directora, promoviendo eficazmente la participación de la comunidad educativa y favoreciendo la implicación de la misma en la organización y marcha de los Centros. El período 1984-1985 participó en el curso de espiritualidad en Roma. Después de jubilada, año 1996, trabaja en la administración del Colegio de la Casa Madre y en otras actividades comunitarias. En el año 2010, debido a su limitación física, fue incardinada en la comunidad “Santa Teresa”, Casa Madre, donde fue asumiendo la cruz de la enfermedad y colaborando, dentro de sus posibilidades, en la motivación litúrgica de las Hermanas de la enfermería. En esta comunidad ha recibido la llamada del Señor a participar en la Pascua eterna a los 93 años de edad y 68 de Vida Consagrada.

 

 

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Huella que ha dejado:

El gozo de vivir para el Señor y su entrega a los demás. El espíritu apostólico y el empeño por la educación cristiana y profesional de los niños y los jóvenes en nuestros Colegios. La responsabilidad en los servicios y actividades confiadas. Su constancia en la autoformación espiritual y profesional. Su capacidad para conectar con las realidades de la vida y de la historia. Su disponibilidad al servicio de las comunidades, de la Provincia, de la Iglesia. El amor a la Congregación y su oración constante por sus necesidades y proyectos. La actitud orante y la confianza en el Dios providente estaba muy presente en su vida,  constantemente interiorizaba la frase de Francisco Palau “cuán bien cuidado está el que se fía de Dios”.

 

En la Pascua nos unimos como Familia para dar gracias al Señor por el testimonio pascual de nuestra hermana; por su fidelidad y entrega al servicio al Reino. Contamos con su intercesión para que la luz y el gozo de la Resurrección transforme nuestra vida el testigo del Resucitado y sepamos descubrirle en el camino de Emaús que recorremos, día a día, en comunión con toda la humanidad.

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

Madrid, 28 marzo de 2016



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