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Hna. Mª Pilar Unzueta

“Yo soy la resurrección y la vida”.

 

 

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En comunión y esperanza vamos acogiendo el paso a la Vida de nuestras hermanas.Ya está en la casa del Padre María Pilar Unzueta Herrera. Falleció el día 21 de septiembre de 2016, fiesta de San Mateo, a los 85 años de edad y 64 de Vida Consagrada en la comunidad “Santa Teresa de Jesús”, enfermería Casa Madre, Barcelona. Tenemos otra intercesora. Son muchas las Carmelitas Misioneras que nos están precediendo en la Pascua de resurrección.

 

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Camino recorrido

Pilar nació en Beasaín (Guipúzcoa) el 2 de abril de 1931 y profesó en el noviciado de Pamplona el 30 de agosto de 1952. Recordamos la vida y misión que ha realizado durante los 64 de Vida Consagrada, años de entrega a la Congregación, a la Iglesia y al servicio de los hermanos en España y Filipinas. Su primera comunidad fue la casa noviciado de Pamplona, donde terminó los estudios de piano y solfeo y de allí a Granada, Colegio “El Carmelo”. En 1956 fue destinada a Filipinas, una de las hermanas que salió en la primera expedición de Carmelitas Misioneras para colaborar en la agregación de las hermanas “Carmelitas Misioneras de Jesús María” a nuestra Congregación. Permaneció allí hasta el 1962 realizando diferentes servicios y actividades en la casa Delegación (Cf. Tomo IV de la Historia, Capítulo XVIII). Su presencia y testimonio ayudó al enraizamiento del carisma palautiano en Filipinas y al proceso de integración y comunión entre las dos Congregaciones. Regresó a España en 1962 y estuvo incardinada en varias comunidades y colegios de la zona de Cataluña: “Santa Teresa”-Sants, de Barcelona, “El Carmelo” de Tárrega y “Santa Teresa”, Tarrasa. En 1971 fue destinada de nuevo a Tárrega para atender a las niñas del Colegio Menor Femenino y posteriormente a los niños disminuidos psíquicos que estaban en nuestra Residencia y asistían a la Escuela Especial “Santa María del Alba”. Fue superiora en las comunidades “Santa Teresa” de Tarrasa, “El Carmelo” de Tárrega y en “Santa María del Mar”, Barcelona. Estuvo unos años con permiso de ausencia por motivos familiares. En 1999 se reincorpora a la Provincia y es destinada a la casa provincial de Barcelona y en el año 2014 fue trasladada a la enfermería “Santa Teresa”, casa Madre, donde recibió la última llamada del Señor “estoy a la puerto y llamo”.

 

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Huella que ha dejado:

Su disponibilidad y espíritu misionero. La vivencia teologal y su actitud orante y contemplativa. Su sencillez y fraternidad. Era cercana y de buenas relaciones con los demás. Su responsabilidad y entrega en los servicios confiados y en la misión educativa, despertando en los alumnos el gusto por la belleza de la música y el canto. Su fidelidad vocacional y el sentido de Familia que fue transmitiendo con su vida y palabra en el proceso de integración en Filipinas. La capacidad para ir asumiendo con paz serena las limitaciones que conlleva la etapa del atardecer.

 

Hacemos memoria de María Pilar, de lo que ha sido y lo que ha realizado, de su caminar entre luces y sombras hacia la casa del Padre. A la luz de Espíritu descubrimos la obra de amor que el Señor ha ido realizando en ella. Acogemos con sencillez “su huella testimonial”, nuevo impulso y estímulo en nuestro compromiso diario al servicio al Reino.

 

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

Madrid, 22 de septiembre de 2016



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