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Hna. Carmen Ferreira (Carmela)

“Yo soy la resurrección y la vida”.

 

 

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El día 23 de octubre de 2016, Jornada Mundial de las Misiones-Domund, el Señor llamó a nuestra querida HERMANA MARIA DEL CARMEN FERREIRA GONZÁLEZ (Carmela) a participar del Banquete eterno, donde el gozo y la paz durarán para siempre.  Ha fallecido a los 84 años de edad y 54 de Vida Consagrada, en la comunidad “Santa Teresa” enfermería, Torremolinos, Málaga (España).

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Camino recorrido

Hna. María Carmen nació el 9 de noviembre de 1931 en Cádiz. Ingresó en el postulantado en el año 1960 y profesó en el noviciado de Pamplona el 11 de noviembre de 1961. De los 54 años de Carmelita Misionera, los nueve primeros estuvo en varias comunidades de Madrid: Clínica Mateo Milano, Instituto Nacional de Medicina y casa provincial. El año 1971 fue destinada a Portugal, como ella decía, a su segunda patria; la primera comunidad fue Viana do Castelo y en el 1977 fue a FARO hasta el 1992, fecha en que participó en el curso de renovación en Roma. En el 1993 regresa a Faro y posteriormente fue destinada a Veiros, es fundadora de esta comunidad. Un total de 30 años en tierras portuguesas. Hoy muchas hermanas, sacerdotes y laicos sentirán profundamente el “paso a la Vida” de nuestra hermana, especialmente en Portugal. Al regresar a España es destinada a la comunidad “San Juan de la Cruz”, Segovia donde estuvo un tiempo breve; de allí a Bormujos para trabajar en el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios y en el 2010 fue trasladada a Torremolinos, enfermería “Santa Teresa”, allí vivió los últimos años de su existencia y recibido la llamada del Señor a la eternidad. 

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Huella que ha dejado:

La huella que nos ha dejado Carmela es la sencillez, alegría, positividad y buen humor. Era feliz de ser Carmelita Misionera, de vivir en comunidad y de servir a los demás, principalmente a los enfermos, de cualquier clase y condición, cuidaba de manera especial a los sacerdotes y religiosas que acudía a ella por su acogida y profesionalidad. Su creatividad para hacer feliz a la comunidad y a los que la rodeaban; estar con ella era una fiesta. La acogida, la bondad y la entrega.

También transcribimos la “huella testimonial” que nos ha llegado de hermanas sacerdotes y laicos de Portugal  que dice así: “Carmela fue una religiosa alegre,  nunca decía que no, siempre disponible para ayudar como hermana y como enfermera. Hacia la vida agradable a los demás. Su vida contagiaba vocación, motivaba a las que queríamos ser Carmelitas Misioneras con su palabra y con su vida. Era orante, fraterna y misionera. Ella fue una gran misionera en nuestro país, Portugal. De corazón le decimos OBRIGADO; no te olvides de seguir intercediendo por este rincón del Carmelo Misionero que siempre tenías en tu corazón”. 

 

 

Nos unimos a esta acción de gracias y a esta oración; ella, mujer de  corazón grande y universal, seguirá intercediendo por todas para que vivamos el espíritu misionero en cualquier lugar y servicio. 

 

 Hna. Carmen Ibáñez Porcel

Madrid, 24 de Octubre de 2016



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