volver arriba

Hna. Mª Rosa Miranda Mutiloa

“Yo soy la resurrección y la vida”.

 

 

FOTO

El día 3 de febrero de 2017 nuestra querida HNA. ROSA MIRANDA MUTILOA ha llegado a la casa del Padre, con la lámpara encendida, como quien espera al Señor para abrirle, de par en par, la puerta y entrar con Él al Banquete de Bodas. Falleció a los 88 años de edad y 67 de Vida Consagrada, en la comunidad “San José”, Pamplona.  

FOTO

Camino recorrido

María Rosa nació en Berriozar (Navarra) el día 30 de agosto de 1928 y profesó como Carmelita Misionera en el noviciado de Pamplona el día 1 de septiembre de 1949. Con cariño y gratitud recordamos su trayectoria vocacional durante los 67 años de entrega a la Congregación, a la Iglesia y a los hermanos. Ha estado en las comunidades y colegios de San Sebastián, Santa Lucia de Gordón y Zaragoza; también en las comunidades de Pamplona y Cizur. Muchas hermanas y laicos de las diferentes comunidades y apostolados donde ha trabajado, especialmente en el campo de la educación, recuerdan su testimonio de vida, el interés y esfuerzo por educar en valores humanos y evangélicos a los alumnos de nuestros centros educativos. En el año 2009 fue destinada a la comunidad “San José”, Pamplona y ha vivido con fortaleza de ánimo el proceso de su enfermedad; el 3 de febrero se ha encontrado definitivamente con Jesucristo, su Salvador.

 

FOTO

Huella que ha dejado:

La huella que ha dejado en el camino está marcada principalmente por su fidelidad y gozo vocacional, por la luz de su fe y esperanza con la que ha iluminado el camino de muchas personas. También nos ha dejado otras huellas: la alegría de vivir y compartir; el entusiasmo, la creatividad  y responsabilidad en la misión;  su amor al Sagrado Corazón de Jesús en quien confiaba y le daba fuerza para vivir y sufrir; su capacidad de relacionarse con los demás y su cordialidad; su sensibilidad artística sobre todo con los pinceles; su deseo de estar al día en la formación y en los acontecimiento de la vida, de la Congregación y de la Iglesia; su espíritu fuerte para vivir serenamente el sufrimiento e ir asumiendo la voluntad del Señor en su propia existencia. 

 

Por las huellas de su camino damos gracias y oramos por su glorificación. Esperamos que siga intercediendo por las Carmelitas Misioneras, por nuestra misión educativa en este momento histórico y por toda la humanidad que busca al Señor, en la luz o en la oscuridad de la vida y de la historia.

 

 

 

 

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

Madrid, 3 de febrero de 2017



« Hna. Josefina Rico Cáceres Hna. Mª Villar Arellano Rodríguez »

¿Quieres recibir en tu email nuestro boletín informativo? Es fácil: apunta tu dirección de correo electrónico.