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Hna. Mª Luisa Garayalde Urcola

“Estoy a la puerta y llamo”.

 

 

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Estos días estamos viviendo fuertemente la experiencia del Misterio pascual en la Provincia; el Señor sigue llamando a nuestras hermanas a participar en el Banquete eterno y se está fijando, de manera especial, en la enfermería de Barcelona. Hoy recordamos a nuestra HERMANA MARIA LUISA GARAYALDE URCOLA, que falleció el día 4 de junio de 2017, en la comunidad “Santa Teresa”, Casa Madre, Barcelona a los 96 años y 64 de Vida Consagrada.

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Camino recorrido 

Hna. Maria Luisa nació en Icazteguieta (Guipúzcoa) el 10 de mayo de 1921. Profesó en el noviciado de Pamplona el 29 de agosto de 1952. Su vida ha sido larga y recordamos con gratitud su recorrido en la Congregación, teniendo como referencia la Historia en la que se reflejan algunos datos de su caminar. Su primer destino, al mes de profesar, fue la comunidad “San José”, Madrid (Instituto Nacional de Medicina), donde trabajó en enfermería hasta el año 1968. Al ser elegida Ecónoma de la Provincia Madrid, se incardina en la comunidad de la casa provincial. En el año 1972 fue trasladada a la comunidad “Santa Cruz de Vallcarca”, Barcelona para colaborar en la gestión y supervisión de la Clínica Solarium. En 1976 fue elegida, nuevamente, Ecónoma Provincial, esta vez de la Provincia de Barcelona. Al terminar los dos trienios de servicio fue destinada al Hospital “San Antonio” de Tárrega (Lérida). En Berga estuvo muchos años, entregó su vida a la hermosa misión de esa comunidad y atendió con delicadeza a las hermanas mayores; al cerrar la casa se notaba su presencia en la misma por las obras de mejora y el orden en los archivos y en la administración. En septiembre de 2001 fue destinada a la comunidad “Santa Teresa”,  Casa Madre, Barcelona, donde siguió prestando el servicio de ecónoma y colaborando en actividades comunitarias; los últimos años de su existencia los ha vivido en la enfermería y aquí recibió la llamada del Señor a celebrar la Pascua eterna.

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Huella que ha dejado:

Cada hermana que parte a la casa del Padre nos deja su huella. La de Maria Luisa se concreta en la generosidad y el sentido comunitario; la actitud orante fruto de su vivencia interior y de su abandono en las manos providentes del Padre; el gozo de vivir en el Carmelo Misionero y de servir a la Iglesia; su responsabilidad y buena gestión de los bienes de las Provincias, intentando “multiplicar” los pocos recursos económicos que había en su tiempo. Era muy detallista con las hermanas, se daba cuenta de sus necesidades y salía al paso de ellas. Con su buen trato y sentido del humor favorecía el ambiente fraterno. Su vida y servicio refleja el buen hacer de la “mujer fuerte y hacendosa de la Biblia”.

Gracias Maria Luisa por cuanto hiciste en la viña del Señor y por la huella de tu caminar. Pedimos al Señor que te acoja en su Reino de paz y de misericordia infinita. Contamos con tu intercesión ante el Padre.

 

Hna. Carmen Ibáñez Porcel

Madrid, 14 de junio 2017

 



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