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Permisos

Dolores Aleixandre

FOTOMaría de la Ilusión de Mundo Nuevo

María de la Ilusión de Mundo Nuevo

Me lo cuenta Migueli a propósito de su nuevo CD para niños “El amor lo arregla todo”.

Se puso a  cantar con un grupo esta canción: 

“Gabriel el ángel me saludó: 

-Hola María ¿qué tal estás? 

- Yo aquí jugando… ¿y tú? 

-Yo aquí volando…” 

Y un obispo presente corrigió con bondad: “María no estaría jugando, sino rezando”. 

Vaya por Dios. Otro permiso menos para María y de paso para nosotros, con lo que escasean los permisos en esta Iglesia nuestra, tanto que a veces no queda otro remedio que tomárselos sin pedirlos. 

Permiso para jugar, para dudar, para disentir, para saltarse una norma que asfixia, para celebrar con más espontaneidad, para proponer otros lenguajes de fe que ensanchen el del catecismo, para preguntar a algunos si de verdad creen que el color negro complace más a la divinidad, o si los ropajes con puntillas no resultan rarísimos hoy. 

Por lo que cuenta el Evangelio, María debió sentir que Dios le daba permiso para hacerse un lío y no entender a la primera, para preguntar cómo iba a ser aquello del niño siendo soltera;  para decir después a Jesús que cómo se le había ocurrido quedarse en Jerusalén sin avisar; para animar a los de Caná a llenar las tinajas hasta arriba, porque de convencer a su hijo de que había llegado su hora ya se encargaba ella… Y tampoco pidió permiso para ir a buscarle y tratar de que comiera algo,  que con tanto ajetreo de gente, le veía un poco desmejorado.

Cobijados bajo el manto de Nuestra Señora de la Santa Permisión, vamos a concedernos algún permiso, que estamos en Mayo. Y a regalar el CD a cuantas criaturas comulgantes se nos pongan a tiro. Y no llevo comisión.



« Él viene (PASA), viene siempre El gato egipcio »

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